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diciembre 23, 2024En las relaciones, muchas veces nos aferramos a ideas que, aunque nacen de la inocencia o el deseo de que todo mejore, terminan siendo trampas emocionales.
Estas creencias, disfrazadas de esperanza o paciencia, pueden llevarnos a justificar lo injustificable, aceptar lo inaceptable, o simplemente postergar decisiones que sabemos en el fondo que necesitamos tomar.
Esas frases que repetimos, como un mantra que busca consuelo, en realidad son excusas que nos frenan.
Te comparto algunas de estas “ideas” que nos rondan cuando somos conscientes de que las cosas están mal y lo que realmente significan cuando las enfrentamos con honestidad.
“Yo lo voy a hacer cambiar”
Creer que podemos cambiar a alguien es una de las ilusiones más comunes y también más destructivas.
El cambio, cuando es real, solo ocurre desde la voluntad personal. Por más amor, paciencia o sacrificio que pongas, no puedes moldear a una persona que no está dispuesta a transformarse.
Aferrarse a esta idea es condenarse a una frustración constante, porque estás intentando controlar algo que no está en tus manos.
“Es que él es así”
Esta frase suele ser una aceptación pasiva de comportamientos que nos lastiman o que no encajan con nuestras necesidades emocionales.
Decir “es que él es así” es una manera de evitar confrontar la verdad: que tal vez esa persona no es compatible contigo o que no está dispuesta a esforzarse por la relación.
Amar a alguien no significa tolerar actitudes que te hacen daño.
“No es el momento indicado para separarme”
Esta excusa es un refugio para quienes tienen miedo de enfrentarse a los cambios que una separación implica.
Siempre habrá algo que parezca un obstáculo: los hijos, el trabajo, la economía, o incluso las fiestas navideñas. Pero esperar el “momento perfecto” solo alarga el sufrimiento y evita que tomes las riendas de tu vida.
La verdad es que no existe un momento ideal, solo la decisión de priorizar tu bienestar.
“No tenemos relaciones porque no es muy fogoso”
El sexo, aunque no sea lo único importante en una relación, sí es un aspecto fundamental en la conexión emocional y física entre dos personas.
Minimizar la falta de intimidad o justificarla con frases como esta, puede ser un signo de que estás ignorando una necesidad legítima. Reconocer su importancia no te hace superficial; te hace humano.
“El sexo no es lo más importante en una relación”
El amor va más allá del deseo físico, pero ten en cuenta que la intimidad constituye un pilar en muchas relaciones.
Descartar su relevancia puede ser una forma de evitar discutir problemas profundos o de aceptar una relación que no te satisface plenamente.
Es válido querer un vínculo emocional y físico en equilibrio; no te conformes con menos.
“No lo va a volver a hacer”
Cuando alguien rompe tu confianza, especialmente de manera repetida, prometer que “no lo volverá a hacer” pierde peso. La verdadera redención no está en las palabras, sino en las acciones.
Creer esta frase sin un cambio real detrás es elegir cerrar los ojos ante la realidad. Y cuando ignoramos los patrones, nos exponemos a seguir siendo heridos.
El costo del autoengaño
«Estas ideas tienen algo en común: nos invitan a quedarnos donde no queremos estar».
Nos llevan a invertir tiempo, energía y emociones en relaciones o situaciones que no nos nutren. Pero el tiempo es un recurso finito, y cada día que gastamos justificando lo que no funciona es un día que podríamos haber utilizado para construir una vida más plena.
La inocencia detrás de estas creencias puede ser comprensible. Queremos pensar lo mejor de las personas que amamos, queremos que las cosas funcionen.
Pero hay una línea -aunque fina, definitoria- entre la esperanza y el autoengaño. Reconocerla no es fácil, pero es necesario para vivir de manera auténtica.
Dejar de lado estas excusas no significa renunciar al amor o al optimismo, sino aprender a verlo desde un lugar más maduro. Implica ser honesto contigo sobre lo que necesitas, sobre lo que estás dispuesto a aceptar, y sobre si la relación en la que estás realmente te permite ser feliz.
Es un acto de valentía mirar de frente lo que no funciona, reconocer tus propias necesidades y elegir priorizarte. Porque, al final, cada día que pasas justificando lo injustificable es un día que le robas a tu propia felicidad.
No se trata de perder la fe en el amor, sino de perder el miedo a vivir tu verdad. Cuando dejas atrás las excusas, abres espacio para una vida más auténtica, llena de relaciones que realmente merezcan tu tiempo y tu corazón.
Si te han asaltado alguna de estas ideas y no sabes realmente si lo que sientes es real o es un intento de autoengañarte, te invito a que conversemos. La respuesta está dentro de ti y juntas podemos entender lo que ocurre con tu relación y lo que necesitas para ser feliz de manera genuina.
Con amor,
Claudia Girón
+1 (305) 778-6142