
Cómo me hablo: el diálogo interno que moldea mi realidad
agosto 12, 2025Cuidarse no es solo ir al médico cuando algo duele o tomarse un descanso cuando ya no damos más. Cuidarse es un acto de amor propio cotidiano, una forma de recordarnos que somos valiosos y que nuestra salud —emocional, física y mental— necesita atención.
No basta con decir “me quiero”: el cuidado se demuestra en acciones concretas que construyen bienestar.
A continuación, algunas claves para comenzar a cuidarte de manera integral:
1. Reconocimiento de emociones
El primer paso para cuidar de ti mismo es aprender a identificar tus emociones.
Muchas veces vivimos en piloto automático y no nos damos cuenta de lo que sentimos hasta que explotamos o enfermamos.
Reconocer que estás triste, ansioso, cansado o feliz no te hace débil, al contrario, te da claridad. La consigna es: “siento lo que siento, y está bien”. No se trata de juzgar ni de reprimir, sino de aceptar.
2. Expresión emocional
Una emoción reconocida necesita también ser expresada. Guardar todo adentro genera peso, tensión y malestar. Busca la forma que más resuene contigo: escribir en un diario, hacer arte, escuchar o crear música, practicar un deporte o simplemente tener una charla honesta con alguien de confianza. Expresarte es liberarte.
3. Atención plena: habitar el presente
El mindfulness o atención plena no es una moda pasajera, es una herramienta real para el autocuidado. Estar presente en el aquí y el ahora nos ayuda a bajar la velocidad, a dejar de rumiar el pasado o de preocuparnos por un futuro que aún no existe.
Cuando entrenamos la atención plena, aprendemos a escucharnos y a cuidarnos en el momento en que más lo necesitamos.
4. Conexiones sociales y límites saludables
Cuidarnos también significa rodearnos de personas que nos nutren. Las relaciones sanas nos sostienen en los momentos difíciles y nos llenan de alegría en los buenos. Pasar tiempo con amigos, compartir con la familia o cultivar espacios comunitarios fortalece nuestro bienestar emocional.
Pero el otro lado de este punto es igual de importante: aprender a decir que no. Establecer límites nos protege de situaciones que nos desgastan.
«Poner distancia de lo que drena nuestra energía es un acto de amor propio».
5. Reflexión y autovaloración
El cuidado también se construye en la intimidad de uno mismo. Tomarte un tiempo para reflexionar sobre lo que sientes y lo que vives es fundamental. Puedes llevar un diario, escribir tus pensamientos, o simplemente dedicar unos minutos a meditar sobre tu día.
Esta práctica ayuda a reconocer logros, a aprender de los tropiezos y a reforzar la autovaloración. Porque cuidarte es también darte crédito por lo que haces bien.
El autocuidado como estilo de vida
Cuidarte no debería ser una excepción, algo que haces solo cuando el cuerpo o la mente “colapsan”. El autocuidado debe convertirse en un hábito diario, un compromiso personal.
Porque cuando te cuidas, te fortaleces, y cuando te fortaleces, también puedes dar lo mejor de ti a los demás.
El mensaje es claro: no hay amor propio sin autocuidado. Y ese cuidado se construye cada día, con pequeños gestos que hacen la diferencia.
Claudia Girón
@psclaugiron