
Agradecer: cambiar la mirada para cambiar la vida
noviembre 25, 2025
Cómo volver a confiar después de que te hirieron
diciembre 9, 2025Hace muchos años viví una historia que, en su momento, me marcó profundamente. Tuve un gran amor, de esos que una recuerda toda la vida. Pero, aunque compartir tiempo juntos era hermoso, siempre sentí algo doloroso: él nunca me eligió del todo.
Nunca dio el paso hacia una relación seria, nunca terminó de comprometerse, nunca se animó a “estar conmigo” de verdad.
Con el tiempo, cada vez que esa relación se desarmaba, yo pensaba que había algo en mí que no era suficiente, que quizás él quería a alguien más simple, más tranquila, más “fácil”.
Que tal vez yo era demasiado intensa, demasiado emocional, demasiado inteligente, demasiado independiente… demasiado algo.
Años después, ya siendo psicóloga, la vida me dio la oportunidad de preguntarle por qué nunca había querido estar formalmente conmigo. Su respuesta me sorprendió:
“Eras demasiado para mí a esa edad. Yo no podía estar con alguien como tú”
Y ahí entendí algo que hoy acompaña mi trabajo terapéutico: cuando alguien se siente intimidado, no habla de ti; habla de él.
No eres demasiado: tocas lugares internos que la otra persona no sabe gestionar
«Hay muchas razones por las que un hombre puede sentirse intimidado frente a una mujer emocionalmente fuerte, clara, sensible o extraordinaria. Y ninguna de ellas tiene que ver con un “error” en la mujer».
Una mujer puede activar, sin querer, aspectos internos que el otro no ha trabajado:
🔹 1. Sus inseguridades
Una mujer con voz propia, con proyectos, con pensamiento crítico o con autonomía puede despertar miedos en alguien que todavía no desarrolló seguridad interna.
No es que ella sea “intensa”; es que él no tiene herramientas emocionales para caminar a su lado.
🔹 2. Sus creencias erróneas sobre lo que debe ser “un hombre”
Muchos crecen con mandatos rígidos:
- “Yo debo ser el fuerte.”
- “No puedo mostrar vulnerabilidad.”
- “Tengo que ser superior para sentirme valioso.”
Cuando se encuentran con una mujer que brilla por sí misma, en lugar de admirarla, sienten que su identidad se tambalea.
🔹 3. Su ego herido
Para algunas personas, una pareja que piensa, crece o avanza más rápido puede percibirse como una amenaza.
Pero ese ego herido no es responsabilidad tuya. Es una señal de que él aún no desarrolló madurez emocional.
🔹 4. Sus creencias culturales o familiares
Hay hombres que se sienten “menos hombres” cuando la mujer a su lado tiene éxito, límites, autonomía o claridad afectiva. No porque eso sea verdad, sino porque así se lo enseñaron.
La intimidación no habla de tu valor. Habla de su falta de preparación emocional.
Cuando alguien dice: “eras demasiado para mí”, en realidad está diciendo: “no tenía los recursos emocionales para construir un vínculo sano con alguien como tú”.
Una mujer extraordinaria no es demasiado. Simplemente no es compatible con alguien que aún no está listo para una relación emocionalmente madura.
No eres excesiva, ni complicada ni difícil. Estás siendo evaluada con los parámetros internos de alguien que no puede amarte a la altura de la mujer que sos.
No te culpes por brillar
«Muchas mujeres disminuyen su luz para que el otro no se sienta inseguro. Hablan menos, sienten menos, crecen menos, sueñan menos…solo para que él no se sienta amenazado».
Y esa es una de las renuncias más dolorosas que una mujer puede hacerse a sí misma.
Porque el amor no debería pedirte achicarte. El amor sano no se intimida ante tu fortaleza; la celebra. No compite contigo; te acompaña. No se asusta de tu intensidad emocional; la recibe con respeto.
El problema no eras tú; era el nivel de conciencia desde el cual él amaba
La madurez emocional no tiene que ver con la edad. Tiene que ver con la capacidad de vincularse: con responsabilidad, con apertura, con autenticidad y con reciprocidad.
Un hombre que aún no elaboró sus miedos, su historia, sus vacíos o sus inseguridades, difícilmente pueda construir un vínculo sano, aunque te ame.
Y eso no te define. Eso no te resta. Eso no significa que tienes que ser menos.
Significa que esa persona no estaba lista para ti.
Tu grandeza merece un vínculo que esté a tu altura
Un vínculo donde no tengas que justificar tu sensibilidad, tu éxito, tu brillo ni tu fuerza emocional. Un vínculo donde no tengas que achicarte. Un vínculo donde el otro pueda amarte sin asustarse de quién eres.
Porque cuando aparece alguien emocionalmente preparado:
- tu brillo no lo intimida, lo inspira;
- tu profundidad no lo asusta, lo conecta;
- tu fortaleza no lo amenaza, lo equilibra;
- tu verdad no lo hiere, lo acerca.
Ese es el amor que te mereces.
No eres “demasiado”. Simplemente creciste más rápido que él, y no todos pueden sostener un amor que requiere madurez emocional.
Cuando alguien no puede elegirte, no es porque seas grande de más, sino porque él está todavía habitando un amor demasiado pequeño.
Claudia Girón
@psclaugiron

